sábado, 19 de septiembre de 2009

¿Frialdad o sinceridad?

Siempre me vienen a la cabeza las palabras de una persona que dijo de mi: "Me encantas pero es imposible estar a tu lado". Duro, ¿Verdad? Reconozco que soy una persona especial en mi carácter. Son muchas y diversas las razones por las que me he convertido en un individuo muy cambiante. Estoy encantador y, a los cinco minutos, cualquier comentario puede hacer que pase a ser la persona más fría del mundo. Me niego a hacer públicas las razones por las que he podido llegar a esta situación. Mi infancia fue feliz a pesar de la especial relación de mis padres. Fue feliz porque tengo una madre y unas hermanas que no me merezco. Mi madre ha sufrido mucho en esta vida y eso, quizás, es lo que me ha hecho más fuerte. Porque quiero que se sienta orgullosa de su hijo ya que de su vida no se siente por culpa de terceras personas que le han intentado hundir. Pero ella sigue ahí, luchando, a veces hundida, pero siempre divertida, con un comentario sarcástico que hacer, con una inteligencia que todavía nadie que se ha cruzado en mi vida me ha logrado demostrar.



Una amiga mía, dice que tengo una enfermedad psicológica. Sí, sí. El "Espíritu de Wendy", la de Peter Pan. Dicha enfermedad consiste en querer ser siempre protagonista de situaciones y de las personas, ser importante en la vida de los que te rodean a pesar de que te hagan daño. La verdad es que cuando me diagnóstico esta enfermedad me planteé demasiadas cosas en mi vida. Estaré al lado de quién quiera estar a mi lado y me preocuparé por aquellos que quieren que me preocupe por ellos. Los demás, a la "buchaca".



Todo esto venía porque ser frío con aquellos a los que quiero me produce dolor. Pero no lo puedo remediar. Son muchos años viviendo por y para mi, son muchos años recibiendo hostias por todos los lados y, aunque nunca lo reconocemos, dando hostias por todos los lados. A estas alturas no tengo ganas de aguantar tonterías. Mis amigos, son mis amigos y sé perféctamente qué me puedo esperar de ellos. No debemos tener esa imagen irreal de lo que significa tener un amigo. Sé que cuento con su ayuda pero son demasiadas las cosas que no me cuadran. No es cuestión de sentir envidia por la forma que tratan a unos y como me tratan a mi, es cuestión que el año pasado, después de avisar con dos semanas de antelación, ni Dios se presentó en mi fiesta de cumpleaños. ¿Es eso amistad?, ¿Debemos olvidarlo?, ¿No lo has hecho tú también?, quizás, pero ya con treinta no se ven las cosas igual que con veinte. Pues mejor lo celebro con aquellos que hicieron que cumplir treinta fuera inolvidable, mis padres y mis hermanas. Sé que todo esto es un batido de varias frutas y que no sale nada concreto. Pero en eso consiste un Blog, o yo lo veo así. Te permite compartir lo que pasa por tu cabeza en un momento determinado. Pues sigo con mi frialdad además, ¿Qué pasa con ello si ahora es invierno y todos nos abrigamos? Abrígate, no lo olvides, antes de que te congeles a mi lado.
Comparto esta foto que hice con el móvil... Creo que en El Retiro...

No hay comentarios:

Publicar un comentario