
Nos encontramos con una nueva noticia que ha hecho tambalear los cimientos del capitalismo. La cuna del consumismo, de la construcción inconmensurable, de los sueños hechos edificio, se ha desmoronado en cuestión de horas. Parece ser que el agujero no es tan grande como en un principio se pensaba, pero todas las bolsas mundiales siguen perdiendo peso debido a las importantes inversiones que se han dejado los bancos mundiales en la nueva cuna de los ricos, Dubai. Sinceramente, se apodera de mi ser cierta alegría al ver como todo esto cae. Cierta alegría al ver que la zona en la que personas como Beckam se han comprado una isla para ellos sólos, ahora se hunde poco a poco. Los ricos, su ansia de tener más, de ser más que el de al lado, ha hecho desmoronarse un sistema que ha sido, es y, si seguimos con él, sera injusto. Crea burbujas de dinero dónde no las hay, porque crea diferencias inconmensurables entre clases sociales. Los ricos se aprovechan de los pobres en todo lo que pueden. Los ricos de Dubai lo hacen de cientos de miles de trabajadores que ahora se quedan sin sus puestos en la construcción, los ricos de España, que se aprovechan de los trabajadores haciéndoles trabajar horas y horas por el mismo sueldo, metiéndoles miedo de si ellos no quieren colar, encontraran a otro rápidamente por menos, que sí lo hará.

Y ahora nos encontramos con una nueva ley que ha presentado la Vicepresidenta Económica, Elena Salgado, llamada Ley de Economía Sostenible. Es una buena ley aunque la mayoría de los editoriales opinan que se podía haber hecho más. Creo que la explicación que da la ministra es coherente. El gobierno ha tomado decisiones en todos aquellos puntos que no necesitaran un consenso general. Zapatero y Salgado dejan al consenso entre partidos políticos las reformas más importantes: de las pensiones, de la justicia, de la educación y de una importantísima reforma laboral que, ya ha adelantado el presidente y el Ministro de Trabajo, que nunca contemplará el despido libre o la disminución de derechos conseguidos por los trabajadores. El gobierno quiere incluir nuevas fórmulas de contratación o ayudas a la misma. Lo que ocurre es que esta ley llega tarde, muy tarde. Los veinte mil millones de euros para planes de economía sostenible y de energías alternativas, llegan tarde. Llegan tarde porque desde el año 2004 llevo escuchando al Presidente del Gobierno, Zapatero, que hay que cambiar el ladrillo por la tecnología. Y no ha hecho nada hasta ahora. Esta ley tenía que haberse desarrollado hace muchos años, tenía que haber ayudado a desinflar poco a poco la burbuja de la construcción y a crear un crecimiento económico alternativo. Si esto se hubiera hecho antes, seguro que la crisis financiera no nos hubiera afectado de una forma tan intensa ni la tasa de paro sería tan elevada. Ya en el 2004, Zapatero hablaba de la burbuja de la construcción, hablaba que nuestra economía crecía basada en una mentira... Una mentira a la que el gobierno de Zapatero se agarró durante cuatro años para vender a la ciudadanía y a una Europa que nos miraba entre la incredulidad y la pena, que éramos los que más crecíamos. Si Zapatero hubiera sido valiente y hubiera sacrificado un porcentaje de crecimiento del PIB para inversión en Tecnología y Desarrollo, en lo que ahora llamamos economía sostenible, la pérdida de empleo no hubiera sido tan fuerte y hoy tendríamos algo más desarrollada nuestra idea de economía de futuro para nuestro país. Lo mismo pasa con la Reforma Laboral. No siempre utilizar estos términos tiene como significado lo que se conoce como despido libre, pero se pueden idear otro tipo de contratos para situaciones extremas como la que estamos viviendo y, los trabajadores, podríamos hacer un esfuerzo pero de forma LEGAL, no como ahora que, los empresarios, utilizan todo tipo de artimañas y malas artes para pagar a los trabajadores importes mucho más bajos que los de las indemnizaciones que les corresponden. Sinceramente espero que la nueva ley, no sólo acabe con la lacra del alto paro y podamos ver pronto crecer a nuestra economía, si no que cree una estructura de futuro productivo que haga de España un país fuerte y no tan extremadamente débil ante las dificultades.
La aprobación de la nueva Ley de Extranjería hace que también se endurezcan las condiciones para trabajar en nuestro país para ciudadanos de fuera de la UE. Me parece importante una ley como esta. No siempre las leyes duras dejan de ser sociales, esta ley demuestra que, aunque en ciertos puntos va contra lo establecido como "correcto", puede adecuar nuestra población activa a las necesidades como país. Creo que el gobierno va por la buena línea pero su lentitud, su falta de concreción y su tardanza, puede que toco quede en una cortina de humo y que la recuperación este mucho más lejos de lo que pensamos y de lo que los trabajadores, necesitamos.
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